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viernes, 5 de marzo de 2010

(mujer) oponible a mujer oponible a…






3 de lo mismo, 3,
de aquello, y de ella,
una y otra vez...

Debajo de una cascada de cabellos oscuros
Azabache negro como la profundidad del océano desde lo alto de un vuelo nocturno por el trasatlántico,
Tus ojos adentro tan negros como las cortinas que lo refugian, alrededor un blanco aminorado mas no eliminado por toda la negrura a diestra y siniestra que lo embargan como la nostalgia a tu recuerdo; y rojo, en la tercera dimensión que superpone un reflejo carmesí y lo derrama sobre la película viscosa y húmeda, como el océano de ondas de radio infinito, miles de millas abajo,
Un ojo rojo cortando la noche como un 747 cercenando el cielo como un bisturí de punta de diamante escindiendo una lonja de seda, como una bala .38 partiendo a la parte espiritual de una vida, del envase que la contenía, cesando sus funciones vitales,
Como tu voluntad separando mi alma de mi cuerpo, como por capricho, un anhelo circunstancial, un afán inquieto, un antojo sin remedio,
Apropiándose de ella, expropiando mi substancia, secuestrándome de mí,
Como tus dos labios separando un beso de mis labios, hurtándolo como a un hombre pobre de su modesto techo,
Como un hombre y una mujer terminalmente enamorados, por siempre embargando una pieza de Dusty Springfield y haciéndola resuelta y absolutamente de ellos, para siempre y por siempre más,
Como el amor jurado de amantes de verano, sin fecha de vencimiento porque esencialmente no hace falta,
Como la muerte para fantasmas,
Como la edad para el tiempo,
Como el cielo para dioses,
Como el infierno para el que vivió y en vida, jamás amó,
Ni por conducta aprendida aprendió, o por vida vivida vivió,
y en consecuencia jamás lo entendió,
y murió en la ausencia de amor que ni a eso temerle aprendió,
Como el pacto de sangre de amigos en carne expuesta,
Como la muerte de un día sin una luna puesta,



Algo sin algo,
Y tú de por medio,
Como siempre,
Tú de por medio,
Entre tú y yo,
Entre la felicidad y yo,
Entre la felicidad y tú,
Mediador mediocre en una situación de rehenes,
Entre la miseria que me agobia, me retiene contra mi voluntad,
Y tu agenda secreta, sabotaje de intenciones incógnitas,
Impugnable ardor, brío ensordecedor,
Atrevimiento controvertible,
Voluntad,
Palabras palabras palabras,
Detrás de las que te escondes,
Tú y tu fortaleza invisible
Fuerte como un imperio fortificado,
Como un fantasma enamorado de la vida,
Como una memoria en pena, jurándose viva cada día y descubriendo su naturaleza innatural desde su ejecución por mano propia,
Por ojos que miran a algo preciado,
Desde el reflejo de algo precioso
pintado sobre el canvas viscoso y húmedo que se opone al frente,
Como un Francis Bacon crudo, frío e implacable,
Colgado parco, rudo y condenable,
en oposición a una esposa de Modigliani,
contemplando amante, ansiosa, íntima y entrañable,
Modi, Modi,
Sin Modis no existen esposas perfectas,
No hay amores enamorados,
No existen fieles fuera de la iglesia,
Ni feligreses devotos por conveniencia,
No habría tal cosa como el amor incondicional,
Ni romance perfecto, al contrario, enamorado en exclusiva hormonal,
Es a romance lo que “morado” es a amor, como sangre en mi piel,
en hemorragia interna, cesando vida en una debacle moral;
Una vida sin amor
Un amor sin vida,
Una pobre mujer, condenada a no tener nombre,
Por el que ser llamada, pronunciada como música bacanal,
Sinfonía interminable, opereta sin final,
Con entrada, tragicómica y banal, apasionada y encendida,
intermedio y mil milagros, una pobre mujer, mencionada en silencio acostumbrada,
abandonada por su enjambre, enorme y amorada-en su nombre, sin salida,
morir en vida desde el parto, como amar, de amor abastecida por su siempre-habida ausencia de hombre….




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