-iluminación zen para la generación "trend"-

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martes, 2 de marzo de 2010

5:00 p.m. D.C.

El huésped
Es un pequeño huésped debajo de la piel, Se hunde y, como si levantara una cobija, para ver que se esconde debajo,
Epidermis, carne roja y sábanas de sangre carmesí tienen una pijamada debajo de mi piel,
El extranjero, foráneo y metálico haya su lugar,
Se aloja, se dispone, cómodo y frío,
Como un asesino en su lugar correcto,
Cualquier otro lugar del mundo para él, estaría equivocado,
Aquí,
Conmigo,
Debajo de mi piel,
Sobre mi mano,
Debajo del cielo,
Conociéndome,
Entendiéndome a profundidad mejor que nada,
Y nutriendo de tus propias inseguridades,
De tus propios jugos malditos,
Haciéndome a mí algo un poco más parecido a ti,
Tus entrañas, tan propias, tan parecidas a ti,
Me quieren suyas,
Se mezclan con las mías,
Tus colores, como gases confundidos, se pierden,
En los míos,
Somos dorados y rojos,
Como valientes guerreros que lucharon contra el aburrimiento y el dolor,
En ejércitos alejandrinos infinitos a la vista,
Alineados, esparcidos, ordenados, por cada cauce-vena de territorio conquistable,
Cada célula aburrida abatible,
Cada Darío enfermo curable,
Y mi piel ya no tiene frío,
Y mis huesos ya no tiemblan de dolor,
Y yo ya no tengo calor,
Y las hormigas debajo de la piel
Sienten la electricidad,
Y se sienten reanimadas y feroces de carne sana,
Y Dios en el baño,
Invisible como siempre lo imaginé,
Inexistente,
Surge por atrás y me abraza,
Y –todo va a estar bien-
y entonces viene el suelo,
y nada más,
Nada más…
Las horas…
Cuando una aguja entra en el tejido de tu mano
La sensación es masculina,
Y equivalente a un pene haciéndose camino por debajo de la piel de la mujer,
Dándole algo suyo,
Asesinándola,
Dándole lo que ella jamás ha negado desear,
Adictos somos todos los que hemos nacido bajo el signo de Caín,
Una,
De cada 2,
Personas….