
Cuando es insomnio, como ahora, no sé que hacer. Debería llamar a alguien a preguntar qué hacer en estos casos, pero recuerdo que parte de la situación es la hora en la que no hallo el sueño, lo inusual de la hora para estar despierto, por lo que, considerar que cualquier persona, además de mí, que estoy padeciendo de insomnio, esté despierta a esta hora, sería una tontería o quizás otro delirio derivado del insomnio. De pie para apagar la luz ¿o es para encenderla? No distingo ya oscuridad de iluminación, solo sé que al poner un pie en el suelo y hacer fuerza para erguirme sobre mis piernas mi cuerpo entero se meció de un lado a otro. No me hallé en mis pasos. Qué espera la gente de uno a esta hora ¿una maldita conversación inteligente? Acaban de transcurrir veinte minutos entre la frase anterior a esta y esta propia frase; estuve semi-dormido, con los párpados entreabiertos y los ojos bailando esquizofrénicos en sus cuencas. El inconsciente permanece el mismo. Mis pantalones tienen una mancha húmeda que no tenían hace cinco minutos. Imagino tus labios separándose y dejando al descubierto tus dientes inusualmente blancos, en una sonrisa muy comercial. Sábanas blancas y una solemne mancha roja en el centro del satín impecable. Huele a café, a mañana, a lluvia, a domingo, a orines de mujer en celo, a sudor de hombre, a axila de mujer europea, a ti, a amor, a dolor, a sangre menstrual. Y se siente como enjuagarte el cabello con miel, como si fuera champú. Camino intentando no hacer ruido, para no despertar a nadie, pero piso unas cuantas hojuelas de maíz, cereales que cubren el suelo desde la caída otoñal. Octubre comienza siempre en domingo y abril siempre, siempre termina en domingo. La marihuana ya no me hace nada, en lo absoluto; por mis venas corre el estigma del aguijón del maple de arce. “Hay un millón de millas por recorrer”. Comienza el día, termina la noche, comienza la noche, termina el día, comienza la mañana, termina hoy y comienza. Comienza mañana. El arpegio se transmuta en la misma canción una y otra vez y no me deja de engañar y es así como descubro el hilo conductor de mi propia traición. Me logro asir de él y no lo dejo ir. Estaba oscuro después de todo, así que enciendo la luz, y, aún tambaleándome, regreso a sentarme. Siguen hablándome o probablemente es que aún no he contestado lo que me han dicho desde hace una hora. La computadora me mira con arrechera. “Tranquila, ya me voy”. Y ya me voy. Realmente, créanme, no sé que hacer. Sólo sé que no podré dormir, hoy de nuevo.

2 comentarios:
Aguantaría cualquier sueño si me lo vas a devolver escribiendo cosas como estas.
i've been here.
can you tell it's me?
we are so different from what we used to be.
so different.
xo
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